Intuyo que hoy también vas a sentarte a comer y quizás, aproveches la festividad para salir fuera. Tanto si comes en casa como fuera de ella, muy atent@!, esto te interesa….

Si eres de aquellos ó aquellas que, cuando termina de comer comienza a sentir el globo que va formándose en la tripa saludándote irónicamente desde ahí abajo.

Si estas en plena reunión de trabajo y sientes la necesidad imperiosa de expulsar un gas pero obviamente no puedes hacerlo y, aguantarte no hace más que agravar el problema. Pasado un ratito, comienzas a sentirte realmente incómod@ y piensas…pero, ¿por qué a mi?.

Buenos días y bromas a parte, sufrir de malas digestiones es uno de los grandes males de nuestra era.  Antiácidos y antiguases se han convertido en best sellers farmacéuticos confiando, en que ellos podrán resolver la problemática de una vez por todas pero tu mismo, te das cuenta de que esto no es así. Si lo resolvieran, nadie necesitaría seguir comprándolos!.

La evidencia de que los alimentos que hemos comido están fermentando, en el caso de los hidratos de carbono, o pudriéndose en el caso de las proteínas, son: dolor de estómago, gases, mal aliento, retortijones, diarrea, cansancio extremo tanto físico como mental después de comer…etc.

A continuación, conocerás las posibles y verdaderas causas que se esconden detrás de una mala digestión y por ende una incorrecta absorción y eliminación.

  1. Cualquier alimento comido en exceso llevará a la fermentación y putrefacción, fuera bien combinado ó no. Si ingerimos una gran cantidad de alimentos más de los que nuestro organismo necesita, por los motivos que sean, los últimos en llegar al estómago se quedarán en el centro del bolo sin entrar en contacto con las paredes estomacales. Este contacto es realmente importante ya que dichas paredes, segregan el jugo gástrico para su descomposición. Estos nutrientes que no han podido ser descompuestos en esta fase, pasan practicamente intactos al intestino delgado lo que inevitablemente, provocará que literalmente se pudran y fermenten en tus intestinos.
  2. Malas Combinaciones de Alimentos. “Hay que comer de todo”, es un concepto totalmente desfasado nutricionalmente hablando, máxime cuando nos instan a comer practicamente todos los nutrientes en una misma comida, tremendo error!!!. Está demostrado científicamente, que cada encima puede actuar sobre un grupo de alimentos en particular y demasiadas mezclas, complican enormemente la tarea. A tu organismo le gusta la sencillez. Recuerda que las verduras son el comodín perfecto para acompañar cualquier preparación!. Si deseas ampliar información sobre como combinar tus alimentos,  pincha en el siguiente enlace: 5 Pasos para que Combinar Correctamente Tus Alimentos sea Pan Comido.
  3. Comer muy deprisa. Al comer deprisa, por un lado tragamos demasiado aire y por otro, no masticamos lo suficiente obstaculizando la correcta ensalivación de los alimentos, tragando trozos intactos de comida que no pueden digerirse correctamente al no haber sido degradados en esta primera fase.
  4. Tensión y estrés. En condiciones normales, generamos una situación de estrés ante una situación de alerta donde nuestro organismo pone en marcha una serie de mecanismos, que nos preparan para reaccionar rápidamente ante dicha situación. En caso de emergencia cualquiera que sea, ¿verdad que no te pondrías a comer?. Imagina ahora que estás en el trabajo con un pico agudo de estrés y te da por comer, pues bien, has de saber que si comes estresado tus funciones digestivas están literalmente fuera de servicio. Y, si por los motivos que sean, has aprendido a gestionar el estrés a través de la comida, trata de comer algo muy frugal como una fruta o una ensalada. Pero inicialmente, deberías tratar de buscar las razones del por qué de esta conducta. No te sientas mal pensando que eres el único, la gestión emocional a través de la comida se ha convertido en la pandemia de los países desarrollados. Puedes ampliar información sobre el hambre emocional en el siguiente vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=vWXdTtFLaGc&list=PLeIgmsrLrC9C82Eb-b8fVytyrX9CsceV5.
  5. Fruta de Postre? No gracias. Las fruta, es mejor comerla sola y en su estado original. Si ingerimos la fruta de postre,  permanecerá demasiado tiempo en el estómago (la fruta se digiere en 30 o 40′) y, los azúcares presentes, comenzarán a fermentar a temperatura corporal.

Y llegados a este punto, puedo asegurarte que si pones en práctica estas 5 razones, comprobarás en ti mismo cómo mejoran tus digestiones y consecuentemente, te sentirás más nutrido, más ligero, con más energía y definitivamente mucho más Feliz!!!. Y si no me crees, mejor aún…..Compruébalo!!!. 

Espero de corazón que las pongas en práctica!!.

Con todo mi cariño,

Eva.